Por qué vacunar a tu cachorro desde el principio
Las vacunas son uno de los pilares de la medicina preventiva veterinaria. Durante las primeras semanas de vida, un cachorro está expuesto a enfermedades víricas y bacterianas que pueden ser letales, como el parvovirus canino o el moquillo. Vacunar en el momento adecuado interrumpe la cadena de transmisión y protege tanto al animal individual como a la población canina en su conjunto.
La Asociación Veterinaria Mundial de Pequeños Animales (WSAVA) publica guías periódicas de vacunación que distinguen entre vacunas básicas —las que todo cachorro debe recibir con independencia de su estilo de vida— y vacunas opcionales, cuya indicación depende del riesgo individual. Seguir estas recomendaciones, adaptadas por tu veterinario a las condiciones epidemiológicas de tu zona, es la base de un plan de vacunación sólido y responsable.
Puntos clave
- Las vacunas protegen frente a enfermedades que pueden ser mortales en cachorros.
- La WSAVA distingue entre vacunas básicas (para todos) y opcionales (según riesgo).
- Tu veterinario adapta el calendario a la realidad epidemiológica de tu zona.
Vacunas esenciales y opcionales para cachorros
Según las directrices de la WSAVA, las vacunas básicas o «core» para el perro incluyen la combinación frente a moquillo canino (CDV), adenovirus canino (CAV) y parvovirus canino (CPV-2), que habitualmente se administran juntas en una sola inyección. A estas se añade la vacuna antirrábica, obligatoria por ley en la mayoría de las comunidades autónomas españolas y en numerosos países.
Las vacunas no básicas u «opcionales» incluyen, entre otras, la de leptospirosis, la traqueobronquitis infecciosa canina (tos de las perreras), la enfermedad de Lyme o la leishmaniosis. Esta última es especialmente relevante en zonas endémicas de la Península Ibérica. El veterinario valorará el riesgo geográfico, el contacto con otros animales y el estilo de vida del cachorro antes de recomendarlas.
Puntos clave
- Vacunas básicas: moquillo (CDV), adenovirus (CAV) y parvovirus (CPV-2), más rabia.
- Leptospirosis y leishmaniosis son opcionales pero muy relevantes en España.
- El estilo de vida del perro determina qué vacunas opcionales son aconsejables.
El calendario de vacunación semana a semana
El calendario de vacunación de un cachorro se estructura en varias dosis repartidas durante las primeras semanas de vida. La WSAVA recomienda comenzar con la primera dosis de vacuna combinada (CDV + CAV + CPV-2) a las 6-8 semanas de edad, seguida de dosis sucesivas cada 2-4 semanas hasta que el cachorro supere las 16 semanas. Este intervalo no es arbitrario: responde al período en que los anticuerpos maternos —heredados a través del calostro— van decayendo y dejan de interferir con la respuesta vacunal.
Una pauta habitual, siempre sujeta a criterio veterinario, contempla la primera dosis combinada entre las 6 y las 8 semanas; una segunda dosis entre las 10 y las 12 semanas, momento en que también puede iniciarse la vacunación frente a leptospirosis si está indicada; y una tercera dosis combinada entre las 14 y las 16 semanas, que suele ir acompañada de la vacuna antirrábica según la normativa local.
Consulta con tu veterinario colegiado para diagnóstico definitivo y para adaptar este calendario a las necesidades concretas de tu cachorro.
Puntos clave
- Primera dosis combinada (CDV + CAV + CPV-2) a las 6-8 semanas de vida.
- Las dosis se repiten cada 2-4 semanas hasta las 16 semanas.
- La vacuna antirrábica se incluye habitualmente al final del calendario inicial.
- El calendario exacto lo decide siempre el veterinario colegiado.
Anticuerpos maternos: por qué el momento importa
Una de las razones por las que el calendario de vacunación de un cachorro contempla varias dosis consecutivas es la presencia de anticuerpos maternos. Durante las primeras horas de vida, el cachorro absorbe inmunoglobulinas a través del calostro de la madre. Estos anticuerpos le ofrecen protección pasiva frente a ciertas enfermedades, pero al mismo tiempo pueden neutralizar el antígeno vacunal y reducir la respuesta inmunitaria activa.
El nivel de anticuerpos maternos varía de un cachorro a otro, incluso dentro de la misma camada, en función de la cantidad de calostro ingerido y del título de anticuerpos de la madre. Por este motivo no existe un único momento óptimo de vacunación aplicable a todos los animales. Administrar la vacuna combinada en varias dosis sucesivas —hasta las 16 semanas— aumenta la probabilidad de que al menos una alcance al cachorro cuando los anticuerpos maternos han descendido lo suficiente para permitir una respuesta inmune activa y duradera.
Puntos clave
- Los anticuerpos del calostro protegen al cachorro, pero también pueden bloquear la vacuna.
- Los niveles de anticuerpos maternos varían incluso entre cachorros de la misma camada.
- Vacunar en varias dosis minimiza el riesgo de que ninguna sea plenamente efectiva.
Qué esperar después de cada vacunación
Tras cada dosis vacunal es habitual observar cierta somnolencia, ligera inflamación en el punto de inyección o algo de inapetencia durante las primeras 24-48 horas. Estos signos suelen ser leves y transitorios, y forman parte de la respuesta inflamatoria normal del organismo ante el estímulo antigénico.
Existen reacciones menos frecuentes que requieren atención veterinaria urgente: urticaria generalizada, vómitos o diarrea intensa, dificultad respiratoria, palidez de mucosas o colapso. Aunque son poco comunes, pueden presentarse en los primeros minutos u horas tras la vacunación, por lo que se recomienda no alejarse del centro veterinario de inmediato y vigilar al animal durante el resto del día.
En cuanto a la actividad, conviene evitar baños, esfuerzo físico intenso y contacto con perros desconocidos durante las 48-72 horas siguientes. Recuerda además que la inmunidad no es inmediata: los niveles de protección tardan varios días en desarrollarse tras cada dosis.
Puntos clave
- Somnolencia e inflamación leve en el punto de inyección son reacciones normales.
- Urticaria, colapso o dificultad respiratoria requieren atención veterinaria urgente.
- Evita baños y esfuerzo intenso en las 48-72 horas posteriores a la vacuna.
Refuerzos y revacunación en la vida adulta
Una vez completada la serie primaria de cachorros y el refuerzo recomendado al año de vida, la WSAVA aconseja evaluar el intervalo de revacunación según el tipo de vacuna. Las vacunas básicas con virus vivos modificados —como la combinada frente a CDV, CAV y CPV-2— pueden conferir una duración de inmunidad de tres años o más en perros adultos que han respondido correctamente a la pauta inicial. Las vacunas frente a leptospirosis, al tratarse de bacterinas, suelen requerir refuerzos con mayor frecuencia.
La normativa española obliga a mantener la vacuna antirrábica al día; el intervalo entre dosis depende del producto vacunal autorizado utilizado en cada caso. Tu veterinario dispone del historial de vacunaciones vinculado al microchip del animal y puede orientarte sobre cuándo corresponde el próximo refuerzo.
No interrumpir el programa de revacunación en el adulto es tan importante como completar correctamente el calendario inicial del cachorro. Un perro adulto que pierde la cobertura vacunal queda tan expuesto a estas enfermedades como lo estaba en sus primeras semanas de vida.
Puntos clave
- Las vacunas básicas combinadas pueden revacunarse cada 3 años en adultos según WSAVA.
- La leptospirosis suele requerir refuerzo anual por tratarse de una bacterina.
- La rabia debe mantenerse al día según la legislación vigente en tu comunidad.
- El historial vacunal está vinculado al microchip del animal.