Guías Caninas

EXPLICATIVO · Publicado 2 de junio de 2026 · 6 min de lectura

Epilepsia en perros: síntomas, qué hacer y tratamiento

Aprende a reconocer una crisis epiléptica, cómo actuar en ese momento y qué opciones de tratamiento puede ofrecer tu veterinario.

Epilepsia en perros: síntomas, qué hacer y tratamiento

¿Qué es la epilepsia en perros?

La epilepsia es uno de los trastornos neurológicos más frecuentes en la especie canina. Se caracteriza por la aparición recurrente de crisis epilépticas provocadas por una actividad eléctrica anormal y sincronizada en el cerebro. Es importante diferenciar entre una crisis epiléptica aislada y la epilepsia como enfermedad crónica: esta última implica la predisposición del animal a sufrir episodios repetidos.

El Grupo de Trabajo Internacional de Epilepsia Veterinaria (IVETF) publicó en 2015 en el Journal of Veterinary Internal Medicine una serie de documentos de consenso que han unificado criterios de diagnóstico y clasificación en pequeños animales. Según esos criterios, se considera que un perro padece epilepsia cuando ha presentado dos o más crisis no provocadas separadas por un intervalo superior a 24 horas.

Puntos clave

  • La epilepsia es un trastorno neurológico crónico, no un episodio puntual.
  • Se diagnostica cuando hay dos o más crisis no provocadas con más de 24 h de diferencia.
  • La clasificación de referencia proviene del consenso IVETF publicado en JVIM (2015).

Síntomas y fases de una crisis epiléptica

Una crisis epiléptica en perros suele desarrollarse en tres fases diferenciadas. En la fase preictal o aura, justo antes de la crisis, el perro puede mostrarse inquieto, buscar al tutor, vocalizar o esconderse. Esta fase dura desde segundos hasta varios minutos y no siempre es perceptible.

Durante la fase ictal (la crisis en sí), los signos más reconocibles son contracciones musculares involuntarias, rigidez o movimientos de pedaleo, pérdida de consciencia, sialorrea (salivación excesiva), micción o defecación involuntaria y nistagmo (movimiento rápido de los ojos). Las crisis pueden ser generalizadas, afectando a todo el cuerpo, o focales, limitadas a un grupo muscular o a una extremidad.

Tras la crisis llega la fase postictal: el animal puede estar desorientado, ansioso, con respuesta visual disminuida, o presentar sed y hambre exageradas. Esta fase puede durar desde minutos hasta horas y es una respuesta fisiológica normal del cerebro tras el episodio, no una señal de que algo haya empeorado.

Puntos clave

  • Fase preictal: inquietud o cambios de comportamiento antes de la crisis.
  • Fase ictal: convulsiones, pérdida de consciencia y sialorrea.
  • Fase postictal: desorientación y letargo que pueden durar horas.
  • Las crisis focales solo afectan a una parte del cuerpo y pueden pasar desapercibidas.

Tipos de epilepsia canina y sus causas

El IVETF clasifica la epilepsia canina en tres categorías principales según su origen.

La epilepsia idiopática es la forma más común. Tiene una base genética o no se identifica ninguna causa estructural subyacente. Se diagnostica con mayor frecuencia en perros jóvenes o de mediana edad. Aunque puede presentarse en cualquier raza, la literatura veterinaria recoge una predisposición reconocida en razas como el Labrador Retriever, el Pastor Belga o el Border Collie, entre otras.

La epilepsia estructural se debe a una lesión cerebral identificable: tumores, procesos inflamatorios o infecciosos del sistema nervioso central, malformaciones congénitas, lesiones postraumáticas o eventos cerebrovasculares. Su diagnóstico requiere pruebas de imagen avanzada, principalmente resonancia magnética.

Las crisis reactivas no son estrictamente epilepsia: son la respuesta del cerebro sano ante una causa sistémica como hipoglucemia, intoxicaciones, insuficiencia hepática o renal. En estos casos, tratar la causa subyacente habitualmente resuelve las crisis.

Puntos clave

  • Epilepsia idiopática: de origen genético o sin causa estructural identificable.
  • Epilepsia estructural: causada por una lesión cerebral detectable en imagen.
  • Crisis reactivas: desencadenadas por causas sistémicas como tóxicos o alteraciones metabólicas.
  • El tipo determina el enfoque terapéutico.

Qué hacer (y qué evitar) durante una crisis

Ver a un perro en plena crisis puede ser muy impactante, pero actuar con calma marca una diferencia real. Lo primero es garantizar la seguridad del animal: aparta objetos con los que pueda golpearse, baja la intensidad de la luz si es posible y reduce el ruido del entorno.

No introduzcas nunca los dedos ni ningún objeto en la boca del perro durante la crisis. Contrariamente a lo que se creía antes, los perros no se tragan la lengua. El riesgo real es que, en plena convulsión, el animal muerda de forma involuntaria y sin control.

Cronometra la duración de la crisis desde el primer momento. Si se prolonga más de cinco minutos (status epilepticus) o el perro encadena varias crisis en menos de 24 horas sin recuperarse entre ellas (crisis en racimo), acude de inmediato a urgencias veterinarias: ambas situaciones son emergencias médicas que requieren tratamiento hospitalario.

Si puedes hacerlo con seguridad, graba un vídeo. Las imágenes tienen un valor diagnóstico enorme y ayudan al veterinario a clasificar el tipo de crisis con mucha más precisión.

Puntos clave

  • Aleja objetos peligrosos y reduce estímulos (luz, ruido).
  • No introduzcas nada en la boca del perro durante la crisis.
  • Cronometra: más de 5 minutos seguidos es una emergencia veterinaria.
  • Varias crisis en 24 h sin recuperación (crisis en racimo) también requieren atención urgente.
  • Graba la crisis si puedes; el vídeo es clave para el diagnóstico.

Cómo se diagnostica la epilepsia

El diagnóstico de epilepsia es clínico y de exclusión: no existe un único test que lo confirme de forma directa. El veterinario comenzará con una historia clínica detallada que incluirá la frecuencia, duración y características de las crisis, la edad de inicio, el posible acceso a tóxicos y los antecedentes familiares. Por eso el vídeo grabado en casa resulta tan valioso en la consulta.

Las pruebas básicas incluyen análisis de sangre completo, bioquímica y urianálisis, orientados a descartar causas metabólicas o sistémicas. Si se sospecha epilepsia estructural, las pruebas de referencia son la resonancia magnética cerebral y el análisis del líquido cefalorraquídeo, preferiblemente realizadas en un centro con especialista en neurología veterinaria.

Consulta con tu veterinario colegiado para diagnóstico definitivo. Solo un profesional con acceso a la historia completa del animal y a las pruebas complementarias adecuadas puede determinar el tipo de epilepsia y diseñar el plan terapéutico más apropiado para cada caso.

Puntos clave

  • No existe un test único: el diagnóstico es clínico y por exclusión.
  • Análisis de sangre y orina descartan causas metabólicas o tóxicas.
  • La resonancia magnética es necesaria si se sospecha lesión cerebral.
  • Lleva siempre un registro escrito o en vídeo de las crisis a la consulta.

Tratamiento y control de la epilepsia canina

El objetivo del tratamiento no es curar la epilepsia en la mayoría de los casos, sino reducir la frecuencia, duración y gravedad de las crisis al mínimo posible, con los menores efectos secundarios. La decisión de iniciar medicación depende de la frecuencia de los episodios, su duración y el impacto sobre la calidad de vida del animal.

El fenobarbital y el bromuro potásico son los antiepilépticos de primera línea con mayor trayectoria en medicina veterinaria para perros. En los últimos años se han incorporado otras opciones como la imepitioína, autorizada en la Unión Europea para uso en perros, y el levetiracetam, empleado frecuentemente en combinación con otros fármacos o en casos refractarios. Las dosis y pautas deben ser establecidas siempre por el veterinario, ya que varían según el peso, la función hepática y la respuesta individual de cada animal.

El seguimiento periódico es parte esencial del tratamiento: los perros medicados requieren controles analíticos regulares para monitorizar posibles efectos sobre el hígado u otros órganos y para ajustar la dosis si es necesario. Nunca suspendas ni modifiques la medicación sin supervisión veterinaria.

Puntos clave

  • El tratamiento busca reducir las crisis, no curar la enfermedad.
  • Fenobarbital y bromuro potásico son los antiepilépticos de primera línea.
  • Imepitioína y levetiracetam son opciones más recientes disponibles en Europa.
  • Nunca ajustes ni suspendas la medicación sin indicación del veterinario.
  • Los controles analíticos periódicos son parte integral del tratamiento.

Convivir con un perro epiléptico

Un diagnóstico de epilepsia no impide que tu perro disfrute de una vida plena. Con un tratamiento bien ajustado y un seguimiento constante, muchos perros epilépticos mantienen una calidad de vida excelente. La clave está en la implicación del tutor y en la comunicación fluida con el equipo veterinario.

Lleva un diario de crisis: anota la fecha, hora, duración y características de cada episodio. Esta información es fundamental para que el veterinario evalúe si el tratamiento está siendo efectivo o necesita ajustes. Existen aplicaciones móviles específicas para el seguimiento de epilepsia en mascotas que facilitan este registro.

Evita en la medida de lo posible los cambios bruscos en la rutina del animal: el estrés puede ser un factor desencadenante en algunos perros. Mantén horarios regulares de alimentación, ejercicio y descanso. Si el perro pasa tiempo solo en casa, valorar la instalación de una cámara permite detectar episodios y actuar con rapidez cuando sea necesario.

Puntos clave

  • Lleva un diario o usa una aplicación para registrar cada crisis.
  • La rutina estable puede contribuir a reducir los desencadenantes.
  • La comunicación regular con el veterinario es clave para ajustar el tratamiento.
  • Las cámaras en casa ayudan a detectar crisis cuando el tutor no está presente.

Preguntas frecuentes

Lo que la gente pregunta sobre cuidado canino

01. ¿Cuáles son los principales síntomas de epilepsia en perros?
Los síntomas incluyen convulsiones repentinas, pérdida de consciencia, rigidez muscular, salivación excesiva y movimientos incontrolados. Algunos perros pueden tener comportamiento extraño antes de la crisis, como desorientación o ansiedad.
02. ¿Qué debo hacer si mi perro tiene una crisis epiléptica?
Mantén la calma, aleja objetos peligrosos, no intentes meter nada en la boca y cronometra la duración. Contacta al veterinario inmediatamente. Consulta con un veterinario colegiado ante cualquier episodio.
03. ¿Se puede tratar la epilepsia en perros?
Sí, existen medicamentos anticonvulsivos que controlan las crisis, aunque no siempre las eliminan completamente. El tratamiento es individualizado según cada perro. Consulta con un veterinario colegiado para el diagnóstico y plan terapéutico.
04. ¿A qué edad comienza la epilepsia en perros?
Puede aparecer a cualquier edad. La epilepsia primaria suele manifestarse entre los 6 meses y los 5 años. Las crisis después de esa edad pueden indicar otros problemas neurológicos o sistémicos.
05. ¿Es hereditaria la epilepsia en perros?
En algunas razas existe predisposición genética. Si sospechas que es hereditaria, es importante no criar perros afectados. Habla con tu veterinario sobre el riesgo según la raza de tu perro.

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